Investigación y extensión
Misiones: el paraíso de la funga
Por Ana Victoria Espinoza
La provincia alberga una asombrosa biodiversidad de hongos. La científica Romina Coniglio trabaja en el Instituto de Biotecnología Misiones y brinda detalles sobre el potencial de los hongos aplicados en la salud, la gastronomía, la economía y el ambiente.
Misiones es un lugar idóneo para el estudio y cultivo de hongos, con miles de especies ya descritas y otras por descubrir. “Acá los hongos se encuentran en todas partes, incluso en el patio de una casa”, destaca la investigadora Romina Coniglio quien acababa de regresar de un congreso en Buenos Aires sobre hongos. Durante el evento, se encontró con colegas micólogos del país que desean venir a la provincia porque es más accesible encontrar un bosque nativo para recolectar, a diferencia de otros lugares donde se debe viajar a largas distancias.
A pesar de esta vasta diversidad, Coniglio señala que en Misiones aún no existe la misma cultura de consumo que en otras partes del mundo o incluso en Buenos Aires, donde los hongos son tan comunes como las frutas y se venden en restaurantes y mercados. Se trata de una cuestión cultural, sin embargo, la situación en la tierra colorada está cambiando.
Coniglio es investigadora del CONICET, licenciada en genética y oriunda de Buenos Aires. Hace más de 20 años, se mudó a Misiones para estudiar en la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales, una de las pocas instituciones con prestigio que ofrecían esta carrera en ese momento.
Comenzó su camino en la biotecnología de hongos en el Instituto de Biotecnología Misiones (InBioMis) de la UNaM. Actualmente, el grupo ha crecido y son más de 50 investigadores trabajando en el instituto ubicado en el Campus Universitario.

En el InBioMis, Coniglio investiga, enseña, trabaja con pequeños productores y brinda cursos sobre hongos comestibles para todo público. “La micofagia, que sería comer hongos, es ancestral, se saben las propiedades y los beneficios. Hace poco fui al Barrio Chino de Buenos Aires y ahí podes comprar hongos de todas las especies. En otras partes del mundo se consume. En Europa hay una cultura de recolección grande. Y teniendo tantas colonias en Misiones, nos preguntamos ¿en qué momento se perdió la cultura de recolección ancestral? ¿Por qué acá no ocurre?”, plantea la científica.
Para impulsar este cambio cultural, Misiones ha declarado el 2025 como el año de la promoción de la funga. El término "funga" fue acuñado para nombrar al conjunto de hongos, así como la fauna y la flora, con el objetivo de visibilizarlos y protegerlos a través de leyes, ya que "lo que no se conoce no se cuida".
En este sentido, Coniglio aclara que la función de los hongos es inagotable: “sirven para comer y sirven como remedio, pero también para infinidad de situaciones. Podemos hablar de los comestibles y medicinales, pero está bueno saber que no es su único uso y que además no solo existen para ser útiles a nosotros, sino que en la naturaleza son los grandes degradadores”.

Biotecnología y economía circular
El trabajo del InBioMis se centra en la biotecnología de hongos, bacterias y microalgas, aprovechando las propiedades de los hongos, como las enzimas que producen. A diferencia de las plantas que generan su propio alimento, los hongos son organismos heterótrofos, lo que significa que se alimentan de otros organismos. Para digerir la comida, liberan enzimas al medio, descomponiendo la materia para luego absorber las moléculas simples, un proceso de "digestión externa". El equipo de Romina Coniglio utiliza estas enzimas para diversas industrias.
“Lo que hacemos es biotecnología. Ver cómo lo que ya está en la naturaleza lo podemos domesticar en el laboratorio y utilizar para pasar de una economía lineal, que es la que tiene el mundo, que es donde se extrae, se usa y se tira, a una economía más circular”, describe.
El uso de enzimas de hongos puede reemplazar productos químicos en procesos industriales. Por ejemplo, estas enzimas se encuentran en el jabón en polvo, y se utilizan para producir bioetanol o también para hacer el pan más esponjoso. Además, se utilizan hongos para la biorremediación de suelos contaminados y la degradación de plásticos y colorantes líquidos.
Este trabajo se alinea con el concepto de economía circular, utilizando residuos de otras industrias, como los de la industria azucarera, de la mandioca y de los cítricos, como sustratos para los hongos. Este enfoque busca construir un modelo de producción más sostenible y respetuoso con el ambiente. Coniglio y su equipo también han logrado extraer compuestos antioxidantes de residuos de caña de azúcar y yabuticaba utilizando enzimas de hongos.
“Usamos también residuos de otras industrias, por ejemplo, de la industria azucarera de San Javier, de la industria de la mandioca de Garuhapé y de la cítricola de Leandro N. Alem. Utilizamos todos estos residuos como sustratos de nuestros hongos también para trabajar una economía circular. Todo tiene que ver con dejar procesos que no son buenos para el ambiente y empezar a reemplazar un químico por una enzima del hongo, un químico por un sustrato de la industria”, detalla la investigadora.


Gastronomía fungi
Los hongos son un alimento nutracéutico que no solo tiene ventajas nutricionales, sino también beneficios para la salud. Son bajos en calorías, ricos en vitaminas, minerales y carbohidratos, y contienen los nueve aminoácidos esenciales, lo que los convierte en una excelente alternativa a la carne para dietas veganas. Además, contienen un precursor de la vitamina D y son una fuente de vitamina B12.
Para aquellos que quieran iniciarse en el mundo de los hongos, Coniglio recomienda estudiar e informarse a través de las herramientas disponibles, como las propuestas de extensión del InBioMis.
“Cualquiera que se inicia, lo que tiene que hacer es estudiar. El error está en salir y querer recolectar o cultivar desde la nada. Uno nunca inicia un negocio, un emprendimiento, una actividad, un hobby sin conocer y sin estudiar”, señala.
Por eso, Coniglio y su equipo ofrecen cursos de cultivo de hongos comestibles, que ya han tenido gran demanda desde 2024, y enseñan a cultivar gírgolas, permitiendo a los participantes llevarse una bolsa de cultivo para fructificar en sus casas. Los participantes provienen de diversos ámbitos, desde productores, docentes, amas de casa y estudiantes, lo que demuestra un gran interés.
La científica destaca la importancia de estos cursos para generar una oferta productiva, pero subraya la necesidad de que la demanda crezca para que Misiones se convierta en una productora de hongos a gran escala.
“La micofagia es ancestral, se saben las propiedades y los beneficios. Teniendo tantas colonias en Misiones, nos preguntamos ¿en qué momento se perdió la cultura de recolección de hongos?”
Más que alimento
Actualmente, a nivel mundial se destaca el potencial medicinal de los hongos, conocidos como adaptógenos. Estos hongos, como el Reishi y la Melena de León, ayudan al cuerpo a adaptarse a diferentes circunstancias y a alcanzar la homeostasis o equilibrio corporal. Cada vez son más los emprendimientos que ofrecen este tipo de alternativa medicinal.
“Los adaptógenos son hongos que te permiten adaptarte a las circunstancias, son hongos medicinales y que se comercializan de dos formas como la microdosis, que son cápsulas, pedacitos de hongo en una cápsula o se hacen extractos (gotas). Los extractos en general son hidroalcohólicos que extraen los compuestos bioactivos de los hongos”, describe la investigadora.
En este sentido, otro proyecto de extensión que desarrollan en InBioMis está vinculado a la producción de estos hongos adaptógenos por parte de emprendedores en Misiones. “Trabajamos con ellos caracterizando sus extractos, les ofrecemos otras maneras de interactuar o cultivar y hacemos identificación a nivel molecular de las especies de hongos en el laboratorio. Hay gente que está empezando a investigar para empezar a producir extractos. Lo ideal sería que esto venga acompañado con la recomendación de los médicos. Que siga siendo de venta libre y que se empiece a incorporar con las terapias tradicionales”, señala la científica.
Por otra parte, Coniglio y su equipo están abriendo una línea de investigación en hongos medicinales, estudiando sus propiedades antioxidantes y antitumorales. Romina se centra en la línea veterinaria, mientras que otra investigadora estudia los efectos antitumorales en células cancerosas. “Trabajo en biotecnología de hongos desde el 2017 con un hongo que su nombre científico es Auricularia fuscosuccinea pero se conoce como oreja de palo; es un hongo gelatinoso marrón anaranjado que suele estar en los troncos y se encuentra fácil”, define.
En cuanto a los hongos con psilocibina, que son ilegales en Argentina, Coniglio explica que la investigación es muy compleja debido a las leyes existentes. A pesar de que la ciencia ha demostrado sus beneficios para la salud mental, especialmente en el tratamiento del estrés postraumático, la depresión y la ansiedad, la legislación es una traba. Sin embargo, la científica espera que las leyes cambien, como sucedió con el cannabis, para permitir la investigación.
Un camino de ida
El trabajo de Romina Coniglio en el InBioMis no solo se centra en la investigación de laboratorio, sino también en la divulgación y la promoción de la cultura fungi en la provincia.
La UNaM forma parte de la Mesa de la Funga Misionera. Ya se aprobaron dos leyes sobre hongos comestibles y medicinales en la provincia.
“Lo que hacemos es biotecnología. Ver cómo lo que ya está en la naturaleza, lo podemos domesticar en el laboratorio y utilizar para pasar de una economía lineal a una circular”
Este segundo semestre, el InBioMis junto al Ministerio de la Agro brindarán tres capacitaciones sobre hongos comestibles en distintos puntos de Misiones.
El mayor objetivo es que el conocimiento, la biotecnología y la educación pueden impulsar a Misiones a ser un referente y también contagiar a otras personas a que conozcan este fantástico mundo, porque según asegura Coniglio “la pasión por los hongos es un viaje de ida; hay tanto para aprender que el camino es infinito”.
Fotografías de los hongos: IG @fungademisiones