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Equipamiento de élite en la UNaM

Editorial

¿Por qué es importante hacer ciencia?

Por Dr. Pedro Darío Zapata *

El Instituto de Biología Subtropical (IBS), de doble dependencia entre la Universidad Nacional de Misiones y el CONICET, alberga un microtomógrafo de última generación. Este sofisticado equipo permitirá realizar estudios tridimensionales de altísima precisión sin dañar los materiales analizados, desde semillas híbridas hasta estructuras óseas diminutas como la calota craneana de un murciélago.

El microtomógrafo abre la puerta a investigaciones morfológicas en tres dimensiones, para observar órganos pequeños, tejidos vivos y estructuras internas sin necesidad de cortes ni destrucción. “Poder analizar una semilla sin dañarla y luego cultivarla es un avance enorme”, explicó la investigadora Ana Honfi, quien dirige el IBS.

Este tipo de análisis no solo mejora la comprensión de la morfología geométrica, sino que también permite correlacionar la genética con el fenotipo, es decir, cómo se expresan los genes en la forma y estructura de los organismos. En el caso de semillas híbridas, por ejemplo, se podrá estudiar por qué algunas no germinan o carecen de fertilidad, lo que tiene implicancias directas en la producción agrícola y la biotecnología.

Servicios para la región y el país
La adquisición del equipo fue posible gracias a la convocatoria nacional “Equipar Ciencia”, que permitió al IBS agrupar las necesidades de distintos institutos del nordeste argentino. El resultado: un laboratorio con personal técnico que se está capacitando para brindar servicios a investigadores de todo el país y la región.

“Este laboratorio no solo servirá para nuestros proyectos, sino que está pensado como un centro de servicios científicos para toda la comunidad”, destacó Honfi. Las aplicaciones del microtomógrafo abarcan desde biología y genética hasta arqueología, medicina y análisis de materiales.

En un contexto donde el acceso a tecnología de este nivel suele estar restringido a grandes centros urbanos, contar con estos equipos en una universidad pública misionera es un logro estratégico. La invitación está hecha: conocer y reconocer estos avances es entender cómo la ciencia puede mejorar la vida cotidiana.

Para ver más
El avance fue documentado en el segmento audiovisual La ciencia, ¿es cara? realizado por Neociencia para la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNaM.

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Ciencia para la sociedad, en los tiempos que corren

Opinión

Ciencia para la sociedad, en los tiempos que corren

Por Miguel Riquelme - Neociencia

Desde el inicio de la modernidad, la ciencia comenzó a ser vista como el motor del desarrollo, un símbolo de progreso. Se estableció una relación profunda entre la ciencia y el desarrollo humano y social. Gradualmente, la ciencia comenzó, también, a evaluarse según su mayor o menor impacto práctico.

Se espera, entonces, que la universidad produzca conocimiento útil y también que forme personas capaces de satisfacer las demandas de un mundo laboral moldeado por la ciencia y la tecnología.

Hoy nos encontramos en un período de enormes cambios y transformaciones que, sin duda, afectarán profundamente el nexo ciencia-sociedad.

Este problema, se puede abordar desde diferentes perspectivas.

Primero, sin embargo, es necesario aclarar que lo que aquí se entiende por ciencia no se refiere únicamente a las ciencias exactas, sino, también a las ciencias que abordan las relaciones humanas.

Sociedad en transformación
El primer elemento que se destaca en el panorama social actual es la velocidad y la permanencia de las transformaciones. Cambios que antes habrían llevado décadas o incluso siglos ahora se completan en un lapso muy breve. Además, las transformaciones se han vuelto permanentes.

El segundo aspecto es el crecimiento de la cantidad de conocimiento e información disponible en la actualidad. La humanidad necesita especializarse, tomar decisiones y elegir segmentos cada vez más restringidos de la realidad en los que concentrar su conocimiento.

En tercer lugar, el mundo contemporáneo se caracteriza por una enorme capacidad para almacenar y transmitir conocimiento e información en un espacio y tiempo cada vez más reducidos. Países, comunidades, empresas e incluso individuos se han vuelto completamente interdependientes.

Entonces, la capacidad de producir conocimiento es uno de los factores determinantes en la distribución del poder económico a nivel global. Los países con los mayores niveles de producción de conocimiento se encuentran a la vanguardia de la economía.

Aportes
Solo como una muestra mínima, si tomamos el mundo de la yerba mate, veremos que en la UNaM, desde siempre, se han realizado estudios sobre todos los aspectos posibles, del producto y su realidad social. Dos ejemplos recientes:

- El estudio del genoma de la yerba mate realizado por el genetista Maximiliano Rossi, Formado en la UNaM, quien identificó los genes y la vía de producción de la cafeína para lograr una producción regulada y posible desarrollo de plantas descafeinadas.

- El trabajo de Diana Haugg. Investigadora de la UNaM CONICET, “Cosechar y cuidar, Trabajo, género y luchas en la cosecha de yerba mate” que contiene un recorrido histórico donde se analizan, los cambios, permanencias, luchas y estrategias desplegadas por las mujeres tareferas en la Provincia de Misiones.

En palabras de Castells, «el papel estratégico de la tecnología y la información en la productividad de la economía y la eficacia de las instituciones sociales transforma las fuentes de poder dentro y entre las sociedades» (Castells, 1996, p. 15). Paralelamente a los grandes beneficios aportados por la ciencia, la explosión del conocimiento se ha centralizado en unos pocos países. En ese contexto, producir, vincular, transferir y divulgar conocimiento, son tareas centrales, para nuestras universidades.

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Jardín científico, una experiencia de comunicación de la ciencia

Jardín científico, una experiencia de comunicación de la ciencia

María Itatí Rodríguez *

Nuestros jardines, con los más variados tamaños, son espacios verdes que nos vuelven a conectar con la naturaleza desde nuestras casas. No vamos a negar que algunas personas tienen más buena mano para las plantas que otras, o que a veces ciertos bichitos pueden poner a prueba la paciencia y hasta algunos cuidados. Como por ejemplo, es una responsabilidad ciudadana mantener nuestros patios limpios para que no sean criaderos de mosquitos transmisores de enfermedades como el dengue. Pero también, en un clima como el nuestro, nuestros jardines son un refugio en los días calurosos: bajo una sombra, con un tereré en mano son un escenario perfecto para disfrutar con amigos, con la familia. En esta oportunidad, nos propusimos mirar con ojos científicos a nuestros jardines para redescubrir a las plantas, al suelo y a distintos insectos.
El 4 y 5 de octubre de 2025, el Jardín Botánico de la ciudad de Posadas fue escenario de la Expo Jardín, un evento que reunió a personas de todas las edades en uno de los grandes pulmones verdes de la ciudad. La Expo buscó fusionar diseño, arte y emprendimientos. En ese marco, dos equipos de investigación y extensión de la Universidad Nacional de Misiones, llevaron a cabo la actividad Jardín Científico con la intención de mostrar cómo la mirada científica y tecnológica puede aplicarse a uno de los espacios más cotidianos y valorados que tenemos: nuestros jardines.
De la colaboración entre Micro Misiones y Con Tonada Científica nace Jardín Científico, una propuesta para mirar la diversidad que habita en nuestros patios con un “microscopio imaginario”.

"Investigadores/as del grupo Micro Misiones compartieron conocimientos y experiencias en una serie de charlas que acercaron aún más la ciencia a la vida diaria."

¿Quién dijo que las ciencias exactas y las ciencias sociales y humanas no pueden dialogar? El grupo de investigación Micro Misiones está dedicado al estudio de microorganismos, hongos y procesos biológicos en el área de biocontrol y biofertilizantes. Este grupo forma parte del Instituto de Biotecnología de Misiones (InBioMis) y está conformado por docentes, investigadores, estudiantes y becarios que trabajan en el desarrollo de tecnologías para el sector productivo primario de la provincia. Y el Programa de Extensión Permanente Con Tonada Científica que desde el 2017 promueve actividades para la comunicación pública  de

la ciencia y la tecnología en la UNaM y está integrado por docentes, investigadores, estudiantes, graduados y personal no docente. Este Programa, a través de distintas experiencias para diversos públicos, busca despertar la curiosidad —esa imponente chispa— sobre el quehacer científico y tecnológico en la provincia: ¿qué y cómo se investiga en Misiones?

Charlas para descubrir la ciencia en nuestro jardín
De esta manera, en el marco de la Expo Jardín, investigadores/as del grupo Micro Misiones compartieron conocimientos y experiencias en una serie de charlas que acercaron aún más la ciencia a la vida diaria.
A través de su experiencia en el laboratorio, ejemplos y algunos consejos nos mostraron cómo la investigación puede aplicarse en casa para cuidar mejor nuestras plantas, fortalecer los suelos y mantener un equilibrio natural con el ambiente.

La doctora Julieta Cortese abrió el ciclo con la charla “El universo invisible del jardín” e invitó al público a observar el suelo y las hojas como ecosistemas llenos de vida microscópica. Luego, los doctores Lorena Castrillo y Gustavo Bich explicaron cómo algunos hongos, pueden ayudar a combatir de manera ecológica a organismos o insectos que pueden dañar nuestras plantas o cultivos. Lorena presentó “Un buen vecino del jardín: el papel del hongo Trichoderma” donde explicó cómo este hongo actúa como un aliado natural de las plantas, protegiéndolas de patógenos y mejorando la calidad del suelo; mientras que Gustavo con su charla “Cómo entrenar a tus hormigas” propuso entender a estos insectos no solamente como plagas, sino como parte fundamental del ecosistema. Al conocer los hábitos de las hormigas cortadoras y las relaciones con determinados hongos nos permite desarrollar métodos naturales de manejo de estos insectos, reducir su impacto sin eliminar su función ecológica.

"A través de la experiencia en el laboratorio, nos mostraron cómo la investigación puede aplicarse en casa para cuidar mejor nuestras plantas, fortalecer los suelos y mantener un equilibrio natural con el ambiente."

Finalmente, el estudiante avanzado de la Licenciatura en Genética Mikel Goicochea cerró el ciclo con “Hágalo usted mismo: biotecnología en el hogar”, una invitación a producir en casa algunos de los hongos beneficiosos que se estudian en el laboratorio. “Siempre me encantaron los hongos, así que poder trabajar con ellos es un sueño hecho realidad, sobre todo al usarlos para construir un futuro más sustentable”, contó Mikel. Con entusiasmo, explicó que la ciencia no es ajena a la vida cotidiana: “El laboratorio también es un ecosistema donde florece lo humano”, destacando la calidad humana en el día a día del trabajo en el laboratorio.

¡Todos a jugar al jardín!
A la experiencia en la Expo Jardín también se sumó una propuesta itinerante que el equipo de Micro Misiones lleva a cabo en ferias científicas. Los juegos “Microaventura: héroes invisibles del jardín” creados por el equipo es una iniciativa donde las y los investigadores invitan al público a explorar el mundo invisible de los microorganismos mediante experiencias interactivas y lúdicas.

Los objetivos son: mostrar el papel fundamental de los microorganismos en el cuidado de las plantas y la salud de los suelos, y fomentar la educación ambiental resaltando la importancia de las prácticas agrícolas sostenibles y el uso responsable de los recursos naturales.

Además, buscan despertar la curiosidad científica en personas de todas las edades, promoviendo el interés por la microbiología, la biotecnología y la innovación en el ámbito agroecológico. Pero, sobre todo, procuran generar una conexión más profunda con la naturaleza a través del descubrimiento de esa biodiversidad invisible que sostiene la vida en los ecosistemas. ¿Se animan a jugar?

"Allí donde suele pensarse que las ciencias exactas y las sociales son mundos difíciles de combinar, esta experiencia demostró que podemos dialogar con ingenio."

Comunicar ciencia en distintos escenarios
Desarrollar estrategias para compartir con comunidades amplias (de distintas edades, sectores, grupos) los conocimientos científicos y tecnológicos desarrollados en la Universidad y centros de investigación es un tarea fundamental para democratizar el conocimiento. La propuesta que compartimos persiguió este objetivo: buscó vincular equipos de distintas disciplinas, trayectorias y experiencias en un escenario novedoso y accesible. Allí donde suele pensarse que las ciencias exactas y las sociales son mundos difíciles de combinar, esta experiencia demostró que podemos dialogar con ingenio. La ciencia se transformó en una herramienta para el encuentro.

Así, este Jardín Científico fue más que un espacio expositivo dentro de la Expo Jardín, buscó ser una propuesta para mostrar que la ciencia no está alejada de nuestra cotidianeidad ni encerrada en un laboratorio: puede vive en la compostera del patio, en el hongo que protege una hoja o en la tierra que guardamos en una maceta. Todo esto lo podemos hacer si miramos con ojos científicos.

Instagram: @tonadacientifica y @micro_misiones

Fotos: Kevin Jara Grimaldi

* Doctora en Comunicación. Docente FHyCS-UNaM. Investigadora CONICET. Directora del Programa de Extensión Permanente “Con Tonada Científica”.

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Cuencas hídricas y su importancia para el buen vivir

El cuidado del agua

Cuencas hídricas y su importancia para el buen vivir

Por Marcos Tassi

El estado de un curso de agua refleja la calidad del ambiente en el que estamos, define el investigador y docente Miguel Almirón quien estudia los territorios de Misiones y alerta sobre la importancia de las políticas ambientales.

El investigador y docente Miguel Ángel Almirón, de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM, dirige proyectos vinculados a la gestión territorial, el desarrollo sustentable y los derechos. Desde su perspectiva, el territorio no es solo un espacio físico, sino un entramado social, simbólico e histórico donde se construyen las condiciones de la vida en común.

“Cada persona, cada hogar, cada actor social gestiona el territorio, de manera consciente o no. El gran tema es cómo lo hacemos y si nos sentimos parte de ese paisaje de la vida cotidiana”, sostiene Almirón. El territorio, explica, es donde nacemos, crecemos y proyectamos

nuestro futuro. “Allí reproducimos la vida social y compartimos con otros que también son parte. La gestión pública, la ciencia y los actores sociales forman una trama compleja que debe orientarse a la gobernanza del territorio”.

Uno de los ejes centrales de su trabajo es el análisis de las cuencas hídricas. Las define como espacios modelados por la naturaleza durante millones de años, donde el agua de lluvia se encauza por gravedad hacia zonas más profundas, formando arroyos o ríos. “Todos somos parte de una cuenca, aunque no lo sepamos. La calidad del agua refleja la calidad ambiental del territorio donde vivimos”, advierte.

“Todos somos parte de una cuenca, aunque no lo sepamos. La calidad del agua refleja la calidad ambiental del territorio donde vivimos”

El cuidado del agua es hoy un tema prioritario en la agenda global. Almirón recuerda que tomó impulso tras la Cumbre de Río de Janeiro de 1992 y fue incorporado en la Constitución Nacional de 1994, que reconoce el derecho a un ambiente sano. “El agua forma parte de las grandes preocupaciones planetarias junto al cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad. En Misiones, existe conciencia sobre el tema, aunque persisten desafíos como las condiciones del cultivo de tabaco, la expansión forestal de especies exóticas y la falta de infraestructura cloacal en Posadas”.

Sobre las cuencas urbanas de Posadas y su área metropolitana, el investigador observa un proceso de crecimiento desordenado. “Se produce una metropolización entre Posadas, Garupá y Candelaria, con barrios densamente poblados, escasa infraestructura verde y poca protección de los cursos de agua. Muchos arroyos fueron entubados o invadidos, lo que agrava los riesgos de inundación y deteriora el paisaje urbano”.

Solo algunos casos, como el arroyo Zaimán, conservan áreas protegidas y normativa específica. Sin embargo, Almirón valora los avances legislativos provinciales para la protección de las cuencas hídricas, actualmente en proceso de reglamentación con participación ciudadana.

“El agua forma parte de las grandes preocupaciones planetarias junto al cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad”

Los riesgos ambientales son múltiples: anegamientos por lluvias, contaminación por residuos sólidos o cloacales, pérdida de suelos absorbentes y disminución de la capacidad natural de filtración del agua. “Los plásticos, vertidos y pozos ciegos contaminan ríos y arroyos, afectando la salud y encareciendo la potabilización”, señala.

Frente al modelo hegemónico de urbanización —basado en la ocupación del suelo, el asfalto y la impermeabilización—, Almirón propone modelos de planeamiento sostenibles inspirados en el funcionamiento de la naturaleza. “Las ciudades deberían diseñarse según las curvas de nivel del terreno, conservar galerías naturales con especies nativas y respetar las franjas públicas de acceso al agua. Es necesario integrar humedales urbanos y corredores ecológicos que protejan la biodiversidad y brinden servicios ecosistémicos”.

El investigador también reflexiona sobre el concepto de ciudad inteligente y resiliente: “No se trata solo de usar tecnología o internet, sino de rediseñar nuestras ciudades para vivir mejor. Deberíamos aspirar a una ciudad policéntrica, con empleo, educación y servicios cerca del hogar. Reducir los traslados disminuye accidentes, consumo de combustible y emisiones de gases de efecto invernadero”.

En cuanto a los hábitos ciudadanos y políticas públicas, propone avanzar hacia una cultura de la sostenibilidad y la economía circular. “Debemos desacelerar el consumo, valorar los productos locales, invertir en cooperativas y promover la educación ambiental desde las escuelas. Separar los residuos, reciclar, compostar, reutilizar el agua de lluvia y reducir el uso de plásticos son pasos concretos. La sostenibilidad empieza en el hogar”.

“Debemos desacelerar el consumo, valorar los productos locales, invertir en cooperativas y promover la educación ambiental desde las escuelas”

Finalmente, Almirón destaca la necesidad de articular la investigación universitaria con la gestión pública. “Las universidades producen conocimiento científico y tecnológico que podría fortalecer las políticas públicas. Si ese saber se integrara en la gestión estatal, generaríamos diagnósticos, métodos y evaluaciones más eficaces, con un impacto real en la calidad de vida de la sociedad”.

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