Una propuesta abierta al público
La economía de todos los días
Por Florencia Galarza
Agustín Staudt, docente de la UNaM, ofrece herramientas para mejorar las finanzas personales y también para emprendimientos desde un punto de vista accesible y cotidiano

La economía no es solo inflación, dólar o noticias de último momento. Tampoco es una ciencia reservada para especialistas con traje y lenguaje técnico. Esa es la propuesta que impulsa Agustín Staudt, licenciado en Economía y docente de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), quien brindó un curso denominado “Economía para no economistas”.
“El objetivo es que las personas que sienten que la economía es algo lejano, complejo o inentendible puedan descubrir que en realidad está presente en todo lo que hacemos”, explicó Staudt.
“Desde tomar un mate, hacer las compras o planificar un viaje, todas son actividades económicas. El curso busca mostrar esa dimensión cotidiana, sin tecnicismos y con herramientas prácticas”.
La propuesta estuvo pensada para personas sin formación previa en economía ni matemática avanzada, y ofreció herramientas de análisis para aplicarlas tanto a las finanzas personales, como a pequeños emprendimientos o a la toma de decisiones del día a día.
Uno de los conceptos que se abordaron fue el del análisis costo-beneficio, una herramienta básica de la economía que permite evaluar decisiones: qué gano, qué pierdo, qué me conviene. “Pensar económicamente es tener en cuenta los costos, los beneficios y decidir con cierta lógica. Pero no hace falta ser un experto para hacerlo: todos lo hacemos, aunque muchas veces sin darnos cuenta”, afirma Staudt.
También se trabajó sobre la diferencia entre macroeconomía y microeconomía. La primera, más presente en los medios, analiza fenómenos como el PBI, el gasto público, la inflación o el valor del dólar. La segunda se enfoca en comportamientos individuales o de sectores más acotados: decisiones de consumo, precios de un mercado específico, hábitos de ahorro. “Ambas nos atraviesan, pero como ciudadanos tenemos más control sobre la microeconomía. Saber eso ya nos da una herramienta para actuar mejor”, señaló el economista.
Otro de los ejes del curso fue el análisis de la inflación personal. A diferencia de los índices oficiales, que toman una canasta promedio, este enfoque propone que cada persona evalúe cuánto aumentan realmente los precios que afectan su bolsillo, según su consumo habitual. “No es lo mismo la inflación de quien consume mucha carne que la de quien no la compra. El curso intentó enseñar cómo calcular la propia inflación, lo cual puede ayudar a tomar decisiones más informadas”, detalló Staudt.
“Pensar económicamente es tener en cuenta los costos, los beneficios y decidir con cierta lógica. Pero no hace falta ser un experto para hacerlo”
Además de conceptos clásicos, se abordaron temas actuales como la relación entre economía y ciencia de datos. “Hoy hay una tendencia fuerte hacia incorporar herramientas de análisis estadístico y programación en la economía. La inteligencia artificial ya está presente en cómo funcionan muchas plataformas digitales, y es clave que los economistas entiendan esos mecanismos”, afirmó.
Lejos de las fórmulas complejas, el curso busca acercar la economía a quienes, hasta ahora, solo la miraban desde afuera. “La economía está en todos lados, pero no siempre sabemos cómo interpretarla. Este curso fue una invitación a empezar a hacerlo”, concluyó Staudt.