SALUD | Una enfermedad del siglo XV
Sífilis en aumento: son más los casos en jóvenes de entre 15 a 40 años
Por Florencia Galarza
Se trata de una infección de transmisión sexual que se puede prevenir. Sin embargo, los casos continúan en aumento. La prevención y el testeo son clave para frenar su avance en la población.
La sífilis es causada por una bacteria que recibe el nombre de Treponema Pallidum y tiene forma de espiroqueta, la cual es bastante distintiva al momento de las pruebas en laboratorio. Esta infección es una enfermedad conocida desde hace siglos; si bien fue mutando, tiene un tratamiento muy efectivo y puede prevenirse. Aun así, los contagios están aumentando.
El diagnóstico se realiza principalmente mediante pruebas de laboratorio denominadas no treponémicas* como es el caso de la VDRL y luego una confirmación con otra adicional treponémica*, las cuales permiten detectar la respuesta del organismo frente a la bacteria, especialmente a través de análisis de sangre. El ser humano es su único reservorio natural y la bacteria no permanece durante mucho tiempo en superficies secas. Por eso, la transmisión ocurre fundamentalmente de persona a persona, principalmente a través del contacto sexual. También puede transmitirse de una persona gestante al bebé durante el embarazo o el parto.
La buena noticia es que la sífilis se cura, pero la prevención sigue siendo la principal y más importante herramienta: por un lado para frenar la propagación en la población y por otro para evitar la resistencia de la bacteria a la penicilina en años posteriores. Este antibiótico continúa siendo el tratamiento de elección y, cuando la infección se detecta y trata a tiempo, se pueden evitar sus complicaciones.

Para profundizar en la temática la revista Nexo Universitario dialogó con las bioquímicas Andrea Oneto y Marina Novosak, graduadas de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM). Ambas coincidieron en señalar que “la mejor cura es la prevención, porque los contagios implican utilizar más antibióticos y esto conlleva una presión sobre los microorganismos”.
“Lo que nosotros buscamos es desacelerar la aparición de resistencia para que todos los antibióticos que tenemos disponibles hoy, sigan siendo efectivos en el tiempo”. Lo que más preocupa a las especialistas es que “no nos encontremos con la aparición de cepas resistentes a los
grupos de antimicrobianos que están surgiendo actualmente”, explicaron.
Las bioquímicas se desempeñan como jefas de trabajos prácticos de la materia bacteriología de la carrera de Bioquímica de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales y en base a sus conocimientos y experiencias ahondaron sobre la enfermedad.
Difícil de detectar
Uno de los principales desafíos es que la sífilis no siempre da señales claras, de hecho es conocida como “la gran simuladora”, porque puede confundirse con síntomas de otras enfermedades.
En una primera etapa puede aparecer el denominado chancro, es una lesión o úlcera generalmente indolora que se presenta en el lugar por donde ingresó la bacteria. Puede aparecer en los genitales, pero también en el ano, la boca o la garganta, dependiendo de la práctica sexual que haya generado el contagio. El problema es que, al no provocar dolor, la lesión puede pasar inadvertida y desaparecer por sí sola después de algunas semanas. Pero que la lesión desaparezca no significa que la infección haya desaparecido. Si no recibe tratamiento, la bacteria puede continuar en el organismo y dar lugar a una segunda etapa, conocida como sífilis secundaria, que puede manifestarse, entre otros signos, con lesiones o erupciones en la piel.


Un dato característico es que estas pueden comprometer las palmas de las manos y las plantas de los pies con una erupción de manchas rojas. De esta manera, la enfermedad puede confundirse con otras patologías. Por eso, ante determinados síntomas o situaciones de riesgo, es importante que el profesional de la salud considere la posibilidad de sífilis y solicite los estudios correspondientes.
Sin tratamiento, la infección puede atravesar períodos denominados de latencia y, con el tiempo, provocar complicaciones graves. En etapas avanzadas puede comprometer distintos órganos y sistemas, entre ellos el sistema nervioso, el cardiovascular y el óseo. Por eso, la importancia del análisis de sangre que ocupa un lugar irreemplazable para detectar la infección. Existen pruebas treponémicas y no treponémicas como se explicó anteriormente. Entre estas últimas se encuentra el VDRL, un estudio muy utilizado que detecta determinados anticuerpos producidos por el organismo. Debido a que una prueba no treponémica puede resultar positiva también por otras causas, el diagnóstico se complementa con pruebas treponémicas, que aportan mayor especificidad.
La incorporación de testeos rápidos y el aumento de búsquedas y detección también permiten identificar casos que posiblemente hayan existido durante mucho tiempo sin ser diagnosticados. Esto es especialmente importante porque la sífilis es una infección de notificación obligatoria.
Los equipos de salud deben informar los casos detectados para facilitar el seguimiento, el tratamiento y las acciones destinadas a interrumpir la cadena de transmisión.
Por qué se produce el aumento de contagios
El aumento de los contagios vuelve a poner foco sobre un factor fundamental: la prevención. La situación epidemiológica requiere especial atención en la población sexualmente activa.
Según los datos mencionados por las especialistas, tres de cada cuatro casos notificados corresponden a personas de entre 15 y 39 años y este escenario vuelve a poner sobre la mesa la importancia de fortalecer las estrategias de prevención y promover el acceso a información confiable y a los servicios de salud.
Según las profesionales entrevistadas “faltaría reforzar aún más las campañas de concientización y prevención en escuelas, instituciones, espacios públicos, redes sociales y otros lugares”.
El uso correcto del preservativo y/o del campo de látex durante las relaciones sexuales reduce el riesgo de transmisión de sífilis y de otras infecciones de transmisión sexual (ETS). Y esto adquiere todavía mayor relevancia porque no todas las infecciones tienen tratamiento curativo.
Además, durante el embarazo, el diagnóstico a tiempo es fundamental. El control prenatal incluye el testeo de sífilis porque una persona gestante infectada puede transmitir la bacteria al bebé. Si el resultado es positivo, el tratamiento adecuado permite reducir significativamente ese riesgo.
“Faltaría reforzar aún más las campañas de concientización y prevención en escuelas, instituciones, espacios públicos, redes sociales y otros lugares”

La prevención depende, por lo tanto, de las medidas de cuidado, acceso al diagnóstico, el tratamiento oportuno y el seguimiento de las personas infectadas y sus parejas sexuales. Esto último es un dato muy relevante para cortar la cadena de transmisión de la enfermedad. Cuando se detecta la infección, la penicilina es el tratamiento de elección. En determinadas situaciones clínicas existen alternativas para quienes presentan alergia a este antibiótico, que deben ser debidamente indicadas.
Como bien señalan las especialistas, la mejor opción siempre será la prevención. Las campañas de concientización y educación sobre estos temas son fundamentales para que la población tenga herramientas y actúe ante cada situación.
La insistencia en la prevención de parte del personal de salud y la comunidad científica no es solo para cortar la cadena de contagios sino para ayudar a los científicos y médicos a preservar la eficacia de los antibióticos actuales, ya que se expone la eficacia de éstos a la resistencia microbiana lo que puede cambiar el panorama de respuestas de lo disponible en la actualidad.
En un escenario donde tres de cada cuatro contagiados son jóvenes, ganarle a las ITS y ETS depende de dejar atrás los descuidos. Usar preservativo correctamente, testearse sin miedo y avisar a las parejas sexuales ante un positivo, son acciones simples pero vitales. Solo así se lograría cuidar la salud de todos y todas y la eficacia de los tratamientos para las próximas generaciones.
*Treponémica: Son análisis de sangre (o de otros fluidos) diseñados para detectar anticuerpos específicos (IgG e IgM) que el sistema inmune produce contra las proteínas de la membrana de Treponema pallidum. Sirven como pruebas confirmatorias (por ejemplo, después de que un test no treponémico inicial como el VDRL o RPR diera positivo).
*No treponémica: Una prueba no treponémica es un análisis de sangre que se utiliza para detectar anticuerpos inespecíficos (llamados reaginas) que el cuerpo produce como reacción al daño en los tejidos causado por la bacteria de la sífilis (Treponema pallidum).
La prevención depende de las medidas de cuidado, acceso al diagnóstico, el tratamiento oportuno y el seguimiento de las personas infectadas y sus parejas sexuales