Facultad de Arte y Diseño
“Cuando alguien se gradúa cumple un sueño colectivo”
Por Ana Victoria Espinoza
La docente e investigadora Alejandra Camors reflexiona sobre el rol de la UNaM en la formación de nuevos profesionales, redefine el concepto de movilidad social ascendente y puntualiza en los obstáculos que todavía debe superar la institución


“Cuando una persona se gradúa en la UNaM, no cumple únicamente su propio sueño: cumple el sueño colectivo de ver a Misiones y a la Argentina crecer con profesionales formados en su tierra, capaces de devolverle a su mundo todo lo que la educación pública le dio con responsabilidad y compromiso, pero también con esperanza de una sociedad más justa y humana”.
La frase pertenece a Alejandra Carmors quien ostenta una larga y vasta trayectoria en la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), primero como estudiante, luego como docente, investigadora y también como funcionaria en espacios de gestión.
Desde una mirada crítica y sensible, Camors analiza el rol fundamental de la UNaM para el desarrollo de la región y reflexiona sobre los desafíos y los obstáculos que debe superar la institución para seguir formando profesionales de calidad y con pertinencia local.
¿Cómo entendemos hoy el concepto de movilidad social ascendente?
La movilidad social ascendente no se tiene que entender solo como esa escalada en términos de poder adquisitivo. Es mucho más amplio que eso. Tiene que ver con que sientas que realmente estás cumpliendo con un deseo muy personal, pero también con una construcción colectiva.
La universidad es un proyecto colectivo. No podemos concebir la universidad si no la pensamos colectivamente. Hay una sociedad que deposita en la universidad toda una expectativa de país, una expectativa de proyección de hacia dónde vamos, hacia dónde queremos ir. Y eso no es solamente un mejor sueldo. Tiene que ver en qué país queremos convertirnos.
Estudiantes, docentes, nodocentes y graduados cumplimos una función para que esas expectativas que la sociedad pone en nosotros realmente tenga sus frutos y la Universidad Nacional de Misiones da sobrados ejemplos de cómo se está cumpliendo eso.
A la hora de proponer nuevas carreras o propuestas formativas ¿La universidad está mirando las necesidades de la región?
Sí, sin duda. El crecimiento exponencial que ha tenido la Universidad Nacional de Misiones en la disposición de carreras de pregrado, grado y posgrado, da cuenta de eso. No se plantean carreras por una determinada moda, se plantean carreras en términos de la necesidad. Es un ida y vuelta, a veces la universidad propone y otras veces lo hace el mercado.
Un ejemplo es el surgimiento de la carrera de Ingeniería en Computación. Ese era un perfil requerido en nuestra provincia y la Facultad de Ingeniería diseñó esta propuesta entre su oferta formativa.
Otro ejemplo es la Licenciatura en Música. En Misiones, quienes estudiaban música no tenían el acceso a un título de grado, de esa necesidad aparece esta carrera en la Facultad de Arte y Diseño.
A su vez, el año pasado aprobamos la Licenciatura en Marketing de la Facultad de Ciencias Económicas, cuyo plan es totalmente a distancia. Esto también se relaciona con esa identificación de las necesidades formativas y que la región está requiriendo.


“La actualización tecnológica y de infraestructura también es otro desafío. No podés pensar una formación de calidad si no acompañas con avances técnicos y tecnológicos”.
¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta la UNaM para seguir formando profesionales de calidad y con pertinencia regional?
Mantener la formación en sintonía con la complejidad social, cultural y productiva de la provincia, sin perder lo que nos caracteriza como universidad, que es la calidad académica y el compromiso territorial, sin duda es uno de los más grandes desafíos que enfrenta la UNaM.
La actualización tecnológica y de infraestructura también es otro desafío. No podés pensar una formación de calidad si no acompañas con estos avances técnicos y tecnológicos.
No se puede pensar la calidad académica sin pensar en procesos de investigación, no solamente con cuestiones vinculadas a lo productivo y lo territorial, sino en función también de los propios procesos formativos. Y pensar que todo esto lo vamos a hacer sin tecnología, no lo veo viable.
Los últimos estudios dicen que los jóvenes priorizan la inmediatez y buscan carreras o propuestas más cortas y con rápida inserción laboral ¿cómo trabaja la universidad frente a esa problemática?
Si estamos hablando de profesiones como las ingenierías, como las licenciaturas, no las podemos pensar en términos cortoplacistas porque son formaciones que requieren un cierto abordaje de corpus de conocimiento que no se pueden absorber instantáneamente. Y una cosa es formarse como ingeniero y otra cosa es ser un técnico. Entonces, no desmerezco las formaciones cortas, pero también hay que hacer una revisión propia de nuestras carreras que no deben ser eternas.
Desde la Secretaría General Académica se está llevando adelante el sistema de créditos universitarios, un proceso que inició en 2023. Esto me parece muy importante porque no solamente tiene que ver con la acreditación de trayectos que puedan ser reconocidos en otras universidades, sino que también impulsó procesos de revisión de los planes de estudio y nos puso a los equipos docentes en la tarea de tener que revisar qué estamos haciendo, cuánto tiempo le lleva a un estudiante realmente estudiar la materia y cuánto tiempo tiene que estar en la universidad para cumplir con los objetivos formativos de esa materia.
Por el otro lado, están los desafíos internos en torno a la revisión de las prácticas docentes. Cuando se habla de actualización no solo tiene que ir hacia aquellos graduados que están en el medio, sino también a nuestros propios profesionales que están a cargo de las diferentes instancias de formación de nuestros estudiantes.
“El cambio de vida se traduce desde el primer momento en que vos pones los pies en el aula, porque aprendés con otros, no aprendés en soledad”
¿Qué consejos le darías a un estudiante que está considerando estudiar en la UNaM o a uno que está por egresar?
Quien está pensando en estudiar que se anime a dar ese paso porque la universidad no se trata solo de un título, se trata de una carrera, entendida como ese camino que uno tiene que transitar para llegar a la meta y eso significa un cambio de vida. El cambio de vida se traduce desde el primer momento en que vos pones los pies en el aula, porque aprendés con otros, no aprendés en soledad. Esto a mí me parece fundamental. La experiencia de la vida universitaria es inigualable.
Cuando alguien cruza por primera vez la puerta de la universidad pública, no lo hace solo: entra con los anhelos de sus padres, con el esfuerzo de sus abuelos, con el de su familia y con la esperanza de su barrio, su pueblo, su comunidad.
La universidad pública, gratuita e inclusiva se vive no solamente en el aula, se vive en los pasillos, en los laboratorios, en el campo y es fruto de un esfuerzo colectivo y de una sociedad que cree en la educación como un derecho. Y que esa inversión y esos sueños que los argentinos ponemos a través de los impuestos y que esperamos se traduzcan en financiamiento para la universidad, no son sueños lejanos, pueden ser la realización de tu propio sueño. Y ese sueño que vos cumplís, lo cumplimos todos.
Y por el otro lado, quien egresa de la Universidad Nacional de Misiones debiera estar orgulloso. Orgulloso porque cumplió con su país, orgulloso porque cumplió con sus propias metas y orgulloso porque seguramente va a tener mejores oportunidades, orgulloso porque está preparado para afrontar su trabajo y sus nuevos compromisos con eso que la educación pública le dio. Y esa es la mejor forma de multiplicar oportunidades.
“No se plantean carreras por una determinada moda, se plantean carreras en términos de la necesidad”