Análisis mediático
Entre la tiranía de la inmediatez y la fatiga informativa
Por Ana Victoria Espinoza
Cómo entender a la comunicación hoy. Cuáles son las consecuencias de las fake news, los discursos de odio y la desinformación. Cuáles son los desafíos del periodismo. Son algunas de las preguntas que descifra el grupo Postdato de la UNaM
Sin dudas, la comunicación ocupa un rol preponderante en nuestras sociedades. En los últimos tiempos, la producción y el consumo de información han sufrido transformaciones trascendentales. En este contexto acelerado y efímero, es necesario detenerse para analizar qué nos dicen los medios, cuáles son las nuevas maneras de comunicar y cómo se construye poder en la actualidad.
Con este objetivo, la revista Nexo Universitario dialoga con Postdato, un grupo de estudiantes, graduados/as y docentes de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM).
Los problemas que enfrenta el periodismo actual, los discursos de odio, el uso de las redes sociales, el avance del streaming, la des/sobreinformación, fake news, el agotamiento informativo, son algunos de los temas que se abordan en esta entrevista.
¿Cuáles consideran que son los mayores desafíos que enfrenta el periodismo tradicional en Argentina hoy?
La precarización laboral, el pluriempleo y el multitareismo de periodistas que repercute en la calidad de los contenidos; la concentración mediática que limita la diversidad de voces y afecta la pluralidad informativa. La sustentabilidad de los medios periodísticos se vió afectada con la
emergencia de las plataformas de las redes, que disputan el mismo mercado publicitario, por simplificar el fenómeno. A nivel local, la regulación de la pauta oficial que hoy se distribuye en forma discrecional y de la que todos los medios “dependen" para su sustentabilidad económica. Y las crecientes formas de violencia que ponen en riesgo la libertad de expresión y el derecho a la información: las agresiones físicas, las amenazas, el hostigamiento judicial y el acoso digital son parte del repertorio que trabajadores de prensa sufren.
¿Cómo afecta la “tiranía de la inmediatez” a la calidad del periodismo de investigación? ¿Existen espacios para la pausa y el análisis profundo?
El periodismo de investigación requiere recursos y tiempo para contrastar fuentes, analizar datos complejos y construir narrativas sólidas. La inmediatez impone un ritmo de producción que es antagónico a este proceso, favorece a la superficialidad y el "copiar y pegar" de contenidos virales, que más entretienen que informan.
Existen esos espacios de pausa y análisis, claro, pero están en tensión con esos “nuevos consumos” que muchas veces “liquidan” el “interés público”, porque esa “atención” de las audiencias se monetizan, por el modelo de negocios de las plataformas, en clicks, jerarquías y lugares de aparición en buscadores. No obstante, son los medios periodísticos los que continúan sosteniendo la tarea de buscar, curar, moderar, gestionar la información y disponibilizarla.
"La inmediatez impone un ritmo de producción que favorece a la superficialidad y el "copiar y pegar" de contenidos virales, que más entretienen que informan"
¿La digitalización y el avance de las plataformas lograron democratizar o profundizaron la concentración de voces y miradas en la comunicación argentina, especialmente en Misiones?
La digitalización trajo un potencial democratizador que ha propiciado la emergencia de medios alternativos y voces locales pero la visibilidad real está gobernada por algoritmos de plataformas y se ha acentuado la concentración de poder en pocas plataformas globales (como Meta o Google), que controlan la circulación de contenidos y el mercado de la publicidad, propiciando la aparición de cámaras de eco que alimentan las burbujas informativas, que no propician la pluralidad y diversidad de miradas y perspectivas.
En provincias como las nuestras, esto significa que las voces y problemáticas locales compiten en desventaja contra agendas nacionales centralizadas en Buenos Aires. Hay que decir que son los medios locales son los que se ocupan de esas problemáticas y voces. Ahí está su importancia.
¿De qué manera el auge del streaming (Twitch, YouTube, TikTok, etc.) está reconfigurando el consumo de noticias y la figura del periodista tradicional, sobre todo en las audiencias jóvenes?
El periodista tradicional hoy es homologado a “influencer” y tiene como objetivo generar comunidad (fidelización de audiencias), con algunos matices esto ya pasaba con los medios tradicionales. La fidelización hace parte al contrato de lectura que establecen los medios y los/las periodistas con sus audiencias. Quizás un matiz aquí, sea que un “influencer” no compite con

otro de otro medio solamente, sino también con uno del mismo medio streaming. Eso da cuenta de la racionalidad neoliberal actual y los modelos de negocios en clave de “inmediatez”.
"La visibilidad real está gobernada por algoritmos de plataformas y se ha acentuado la concentración de poder en pocas plataformas globales (como Meta o Google)"
¿Cómo se construye hoy la agenda pública en Argentina y en Misiones?
Simplificando, la agenda mediática es el resultado de relaciones en tensión: los medios, la sociedad civil y el sistema político. Es un conjunto de cuestiones comunicadas en función de una determinada jerarquía. En Misiones, por esta complejidad (la sustentabilidad, la pauta no reglada, etcétera) nos encontramos con una agenda estadocentrada, es decir, existe una sobrerepresentación del estado -en todos sus niveles, pero sobre todo el provincial-, en temas, fuentes y actores visibilizados, independientemente de su soporte, propiedad y modelo de negocios. Si se tratara de un medio público, un matiz, diríamos, es que se trata de agendas gubernamentalizadas, con rasgos de marketing político.

¿Cómo se manifiestan las nuevas maneras de construir poder y hegemonía a través de las plataformas digitales, y qué implicancias tiene esto en la construcción de ciudadanía?
El poder ya no se construye sólo mediante el control de medios de comunicación, sino a través de la capacidad de movilizar comunidades online, dominar algoritmos, gestionar y retener la atención y capacidad de acumulación para producir subjetividades funcionales al capitalismo actual y los actores reales del poder. Esto no es de modo lineal sino en disputa permanente y con espacios y actores que se organizan y resisten a esta máquina de producir desigualdades, “consumidores/as” versus ciudadanos/as, bien común, equidad social, pluralismo, diversidad.
¿Cuál es el principal mecanismo de difusión de las fake news en el país?
No hay un único mecanismo, sino un ecosistema integrado. Sin embargo, los grupos de mensajería privada (especialmente WhatsApp) son particularmente peligrosos por su carácter opaco, de alta confianza interpersonal y difícil monitorización. Allí la desinformación se propaga de forma "virótica" y luego puede ser amplificada por cuentas influyentes en redes sociales como X o Instagram y a veces incluso, recogida y legitimada por sectores de los medios tradicionales.
"Los grupos de mensajería privada (especialmente WhatsApp) son particularmente peligrosos por su carácter opaco, de alta confianza interpersonal y difícil monitorización"
¿Cómo se relacionan los discursos de odio con las estrategias de desinformación? ¿Qué responsabilidad tienen las plataformas y las usuarios/as en su amplificación?
Lo primero que hay que decir, es que los discursos de odio no nacen del vacío, hay una pre-existencia discursiva y de sentidos sociales, ideológicos, simplificadores de “males que nos acechan” en el que descansan estos sentidos, y que vienen a reducir la incertidumbre, los miedos, que explican de modo lineal y simplificado, la causa de un problema y sus “responsables”. La “novedad” es la emergencia de estos “nuevos actores”: las plataformas de redes sociales y mensajería instantánea, que con sus modelos de negocios propician la creación, distribución y sostenimiento de esas burbujas informativas, por un lado, que descansan en creencias prejuiciosas, anticiencias, polarizados y polarizantes y, en la algoritmización de nuestras conductas e intercambios en esos espacios. Es decir, lo que se denomina sesgos de confirmación. Confirmamos en nuestras redes sociales lo que ya sospechábamos.
"El periodista tradicional hoy es homologado a “influencer” y tiene como objetivo generar comunidad"
A la luz de lo que viene ocurriendo, las plataformas deben asumir mayor responsabilidad en sus propias políticas de contenido -que las empresas fueron asumiendo a regañadientes-. También la participación de ciudadanos/as y estados en la gobernanza de este espacio público y empresas: uso de datos personales entrenamiento de la inteligencia artificial, aperturas de cifrados de algoritmos, cómo, con qué criterios las usan y de los que “depende” la circulación de los contenidos que los y las usuarios ven en sus pantallas 24/7. Agregamos, la pérdida de soberanía digital, el colonialismo digital -uso y venta de nuestras conductas como datos-, la vigilancia masiva, la pérdida de privacidad, el acceso desigual a esas plataformas, que perpetúan desigualdades.
¿Cuáles son los riesgos que presenta la difusión sistemática de información falsa y discursos violentos para la democracia?
Muchas personas ante el bombardeo constante de información optan por “desconectarse” o desentenderse del debate público. Esto debilita la participación ciudadana y deja el terreno libre para que discursos radicalizados o manipuladores ganen terreno sin oposición informada.
Al mismo tiempo, y por goteo, la normalización y naturalización de esas claves: el odio, la perpetuación de la jerarquización de las sociedades como parte del orden social, de pérdida de derechos conquistados, de convivencia social, de construcción de enemigos internos, de producción de identidades sociales responsables de las desigualdades e injusticias actuales, de nacionalismos conservadores cuasi totalitarios y de invisibilización de los reales responsables de las desigualdades actuales. Todo esto erosiona, debilita la convivencia y le quita músculo al sistema de vida democrático.
En un contexto de sobreinformación y fatiga informativa, ¿cuál es el riesgo? ¿es solo la desinformación o también la indiferencia o apatía de las audiencias que deciden "desconectarse"?
La fatiga es informativa, si. Pero va en consonancia con las condiciones de vida de este sistema capitalista actual: las sociedades en general, están precarizadas, cansadas. No es tan lineal, “desconectarse” es una decisión de privilegiados, de una mínima porción de la sociedad, que puede acceder a otro tipo de vida donde la mayor parte del tiempo no están trabajando o realizando tareas de cuidado. Su ocio y entretenimiento no se define en las pantallas. Y sus modalidades de acceso a la información no se limitan a ver redes sociales.

"En Misiones, por esta complejidad (la sustentabilidad, la pauta no reglada, etc) nos encontramos con una agenda estadocentrada"
Es más complejo, porque “informarse” no necesariamente está atado a la conexión, a las pantallas en ciertos sectores. Existen múltiples formas de informarse, ser parte de la comunidad, socializar, pagar por recibir información de calidad demandan, además del recurso dinero, “tiempo”, recurso escaso para nuestras audiencias, que se infoentretienen mientras realizan otras tareas. En ese escenario, la tarea de los medios adquiere otra relevancia. Son los actores en los que delegamos la gestión de información veraz. En Misiones, por ejemplo, no requiere suscripción (y volvemos a pensar en la necesidad de regular la pauta oficial porque estos medios necesitan de esos ingresos estatales).
"La fatiga informativa va en consonancia con las condiciones de vida de este sistema capitalista actual"
¿Cuáles consideran que son las habilidades o saberes que la ciudadanía debe desarrollar hoy para un consumo informativo consciente?
Lo mínimo: contrastar medios y conocer desde dónde habla cada medio y/o periodistas. Consumir todo tipo de medios, entrenarnos en la diversidad de miradas y posicionamientos, aunque estemos en desacuerdo. Exigir información de calidad: fuentes de las noticias con miradas diferentes.
¿Cómo puede la universidad pública contribuir a la lucha contra la desinformación y la promoción de un debate público más saludable?
De muchísimas formas: aportando a la construcción de ciudadanos/as críticos, partícipes de sus vidas en comunidad, alfabetizados no solo profesionalmente sino también como sujetos políticos, con propuestas como esta revista de la Universidad, o su radio, con Postdato, con espacios de encuentros e intercambios, con la disponibilización de los conocimientos que produce. Todo lo que hace la Universidad, que tenga como objetivo, propiciar la conversación pública, reditúa en ese sentido: una sociedad más plural, diversa, democrática.
Qué es Postdato y qué acciones realizan
Postdato es un proyecto de extensión desarrollado por un grupo de estudiantes, egresades y docentes de la carrera de Comunicación Social. Su objetivo es contribuir a la construcción de una esfera pública más democrática, promoviendo el pensamiento crítico frente a los discursos de odio y la desinformación. A través de la producción de contenidos buscamos problematizar las formas en que los medios y el lenguaje inciden en la configuración de sentidos sociales, aportando herramientas para una ciudadanía digital más activa, informada y respetuosa de los derechos humanos.
El objetivo principal de este proyecto es que les participantes adquieran experiencia en la coordinación de tareas, búsqueda de archivos, bibliografía, revisión de otros antecedentes, escritura de guiones, diseño gráfico de placas informativas, grabación y edición de vídeos para generar contenido fidedigno de forma colectiva y consensuada.
Instagram @postdato
Fotografías: Postdato