Más que medicamentos
¿Qué hace un farmacéutico en un mundo cada vez más complejo?
Por Florencia Galarza
La carrera de la UNaM cumplió 40 años de historia. En ese marco, reflexionan sobre el profesional y su papel fundamental en la atención y acompañamiento de la comunidad.
Desde 1985, la carrera de Farmacia de la UNaM ha formado a más de 900 profesionales, consolidándose como un pilar esencial en la formación científica y sanitaria del nordeste argentino. Hoy la función de un farmacéutico abarca diversas áreas pensadas para el bienestar social.
La carrera celebró 40 años en la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales (FCEQyN) de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM). Y lo festejó con un conjunto de jornadas académicas, científicas y sociales que pusieron en valor su historia, su impacto en el sistema de salud y su mirada hacia el futuro.
“Este aniversario representa un hito muy significativo para la universidad. Es una ocasión para destacar los avances académicos, científicos y sociales logrados a lo largo de estas cuatro décadas”, señaló Jorge Duarte, vicecoordinador de la carrera de Farmacia, remarcando que el farmacéutico hoy ocupa un lugar cada vez más relevante dentro del sistema de salud pública.
Compromiso y expansión
En sus inicios, el plan de estudios de la carrera de Farmacia, formaba profesionales preparados para asumir la dirección técnica en oficinas de farmacia, hospitales, industrias y organismos de control. Con el paso del
tiempo, la formación se amplió hacia áreas como la farmacia comunitaria y clínica, integrando habilidades comunicacionales y de acompañamiento al paciente, en línea con un modelo de atención primaria centrado en la comunidad.
Uno de los hitos más destacados ha sido la participación activa en el diseño y funcionamiento del Laboratorio de Especialidades Medicinales de Misiones (LEMIS), dependiente del Parque de la Salud, así como la creación de la Dirección de Farmacia dentro del sistema público. Estos avances institucionales ampliaron notablemente las oportunidades laborales y de investigación para los egresados.
Un rol esencial en la salud y la comunidad
El farmacéutico, explica Duarte, “cumple un papel fundamental en la atención y acompañamiento de la comunidad, que va mucho más allá de la dispensación de medicamentos”. Su función abarca la vigilancia sanitaria, la seguridad alimentaria, la educación sobre el uso racional de los medicamentos y la promoción de hábitos saludables.
Además, los farmacéuticos misioneros se desempeñan activamente en hospitales, obras sociales, centros de salud, laboratorios y en la gestión sanitaria, contribuyendo al fortalecimiento del sistema público y a la mejora del acceso a los medicamentos. “Son verdaderos agentes de salud, con una vocación de servicio que refuerza la equidad y el bienestar social”, subraya el vicecoordinador.
“Los farmacéuticos somos un puente entre el sistema sanitario y la comunidad. Nuestra responsabilidad no se limita a lo técnico, sino que implica acompañar al paciente, educar para el uso racional de los medicamentos y promover la adherencia al tratamiento”
Jorge Duarte, vicecoordinador de la carrera de Farmacia


Actualización de la formación
La carrera se encuentra actualmente en un proceso de actualización de su plan de estudios, orientado a brindar una formación científica, clínica y social aún más sólida. “Buscamos preparar profesionales capaces de responder a las complejas demandas sanitarias actuales y futuras, con un perfil multidisciplinario y un fuerte compromiso ético”, remarca Godoy.
El nuevo plan incorpora contenidos vinculados a la farmacoeconomía, la medicina personalizada, la salud digital y la innovación tecnológica, incluyendo áreas emergentes como la nanotecnología, los radiofármacos, las terapias celulares y los biosimilares. También se refuerza la formación en bioética aplicada a la práctica profesional, la investigación y la gestión sanitaria.
Desafíos y nuevos escenarios
La carrera enfrenta el cambio de paradigma del farmacéutico: de un modelo centrado en la dispensación hacia un rol más clínico-asistencial, con mayor integración a los equipos interdisciplinarios de salud.
También se plantea la necesidad de fortalecer la farmacia comunitaria como espacio de atención primaria, liderando campañas de prevención, vacunación y educación sanitaria frente a problemáticas como la automedicación. El contexto sanitario y económico del país también impone retos. La creciente

demanda sobre el sistema público de salud y las dificultades de acceso a la atención privada exigen profesionales capaces de gestionar recursos de manera eficiente, ética y equitativa. En este sentido, la bioética se consolida como un eje transversal de la formación y la práctica profesional.
Bioética como guía de la práctica sanitaria
Especialistas de la carrera remarcan que la bioética “proporciona un marco de reflexión para enfrentar los dilemas éticos de la medicina moderna, garantizando decisiones responsables y respetuosas de la dignidad humana”. Su aplicación en la farmacia se expresa en la atención al paciente, la gestión justa de medicamentos de alto costo, la transparencia en la información y la evaluación ética de investigaciones y tratamientos.
“Los farmacéuticos somos un puente entre el sistema sanitario y la comunidad. Nuestra responsabilidad no se limita a lo técnico, sino que implica acompañar al paciente, educar para el uso racional de los medicamentos y promover la adherencia al tratamiento”, señalaron, destacando que la ética profesional y el compromiso social son pilares fundamentales de la formación.

