Skip to main content

ENTREVISTA

“Elegir una carrera es una manera de imaginar nuestro lugar en el mundo”

Por Ana Victoria Espinoza

Cuáles son los principales desafíos que enfrentan los jóvenes para su futuro. Cómo se define hoy la vocación en un mundo cada vez más superficial y acelerado. Son algunas de las preguntas que analiza Gisela Rojas, responsable del Departamento de Orientación Universitaria de la UNaM.

“No sé qué estudiar”. “Me gustan muchas cosas”. “No me siento preparado”. Son algunas de las dudas que aparecen entre las y los estudiantes que acuden al Departamento de Orientación Universitaria (DOU) de la UNaM.

También llegan consultas más específicas sobre cómo es una carrera, cuáles son las materias, cuál es el campo laboral o cómo es la vida universitaria.
Pero más allá de las preguntas o el pedido de información, lo que aparece de fondo es la necesidad de acompañamiento, de escucha y contención. “Los jóvenes buscan un espacio donde puedan pensar su elección sin sentir que están siendo evaluados o apurados”, expresa Gisela Rojas, psicopedagoga responsable del DOU.

La especialista analiza el contexto actual con el avance de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. La importancia de fortalecer las habilidades blandas que permitan una mejor adaptación a las transformaciones. Cuál es el verdadero significado del éxito y el valor de una carrera universitaria en un mundo cada vez más superficial y exitista son interrogantes que permanecen latentes.

¿Cuáles son los principales desafíos o problemáticas que observas en los jóvenes de hoy al momento de enfrentarse a la elección de una carrera universitaria?

Elegir qué estudiar no es algo fácil ni algo que se resuelva de un día para otro. Es un proceso que lleva tiempo, reflexión y autoconocimiento. Cuando pensamos en nuestro futuro, muchas veces aparecen dudas, miedos o inseguridades. Esto es completamente normal, porque elegir implica dejar otras opciones de lado y proyectarse hacia un futuro que todavía no conocemos.

Vivimos en un mundo que cambia muy rápido, por avances tecnológicos, nuevas opciones laborales y eso hace que la incertidumbre sea parte natural de este momento. Los estudiantes se preguntan “¿qué quiero estudiar?” “¿cómo será el mundo cuando me reciba?” o “¿qué oportunidades tendré?”.
Por eso, es importante pensar la elección como una primera elección entre otras posibles y no como una decisión definitiva. No se trata de encontrar “la carrera perfecta”, sino de animarse a construir un proyecto personal que tenga sentido con lo que uno desea, con lo que disfruta hacer y con las posibilidades que existen en el momento que se elige.
Elegir es una manera de imaginar el lugar que queremos ocupar en el mundo, y de empezar a recorrer ese camino paso a paso, con la posibilidad de cambiar, de descubrir nuevas cosas y de seguir aprendiendo.

¿Consideras que el concepto tradicional de "vocación" sigue vigente o fue reemplazado por otros intereses (como la salida laboral, la rentabilidad o las tendencias sociales)? ¿Cómo se define la vocación desde la orientación vocacional actual?
Durante mucho tiempo se hablaba de “vocación” como si fuera algo que cada persona debía descubrir, una especie de llamado interno que estaba escondido y que solo había que encontrar.
Hoy, esa idea fue cambiando. Sabemos que no existe una única vocación fija sino que cada persona va construyendo su camino a partir de lo que le gusta, lo que aprende, las experiencias que vive y las oportunidades que aparecen.
Por eso, más que “descubrir una vocación”, hoy hablamos de construir un proyecto personal y profesional. Ese proyecto puede ir cambiando con el tiempo, porque las personas también cambiamos: conocemos cosas nuevas, desarrollamos otras habilidades y nuestros intereses pueden transformarse.

“Los jóvenes buscan un espacio donde puedan pensar su elección sin sentir que están siendo evaluados o apurados”

Además de los intereses personales, ¿cuáles son los factores externos que más influyen en la decisión final de los jóvenes (mandatos familiares, contexto social, la economía, medios, redes sociales, influencers, etc.)?
Cuando pensamos en qué estudiar o a qué dedicarnos, no sólo influyen nuestros gustos o intereses personales. También hay muchos factores externos que nos rodean y que, muchas veces, actúan de modo inconsciente.
La familia tiene un papel importante. A veces aparecen frases como “estudiá para ser alguien en la vida” o “elegí algo que tenga salida laboral”. Esas expectativas pueden influir en las elecciones, aunque no siempre coinciden con lo que realmente se desea.

El contexto económico también pesa mucho, sobre todo en lugares donde estudiar implica mudarse o afrontar gastos de transporte, vivienda o materiales de estudios. Estas condiciones hacen que muchos jóvenes piensen no solo en lo que les gusta, sino también en lo que les resulta posible.
Las redes sociales y los medios de comunicación también influyen. Hoy se idealizan ciertas profesiones o estilos de vida, y parece que el éxito se alcanza de forma rápida o con poca preparación. Pero la realidad es más compleja: cada camino tiene sus desafíos, y por eso es importante pensar críticamente la información y las imágenes que vemos.
El mundo del trabajo y la tecnología cambian todo el tiempo. Aparecen nuevas profesiones, otras se transforman, y muchas tareas se vuelven diferentes. Por eso, más que elegir “una sola carrera para toda la vida”, se trata de aprender a adaptarse, a reinventarse y a seguir aprendiendo siempre.

¿Cuáles son las carreras que más eligen y por qué? ¿Cómo cambiaron las preferencias en los últimos años?
Elegir una carrera no es algo que sucede de un día para otro: es un proceso que se construye con lo que vivimos, con lo que imaginamos y con lo que el mundo nos muestra.
Las redes sociales, las series o los videos que vemos todos los días influyen mucho más de lo que creemos. Cuando una serie muestra distintas profesiones viviendo historias interesantes, eso también despierta curiosidad o deseo de “ser eso”.
Muchas veces, las carreras más elegidas son las que más aparecen en los medios, o las que están relacionadas con tendencias actuales, como la tecnología, el diseño o la salud mental. Lo “nuevo” y lo “visible” genera interés, pero no siempre significa que sea lo que más se adapta a cada uno.
Otro factor importante es el contexto. En momentos difíciles, muchas personas buscan estudiar algo que tenga “salida laboral rápida” o que “asegure un trabajo estable.” Esto no está mal, pero vale la pena preguntarse: ¿estoy eligiendo por necesidad, por gusto o por ambas cosas? A veces el desafío está en encontrar un equilibrio entre lo que nos genera interés y lo que necesitamos.
No todas las universidades/instituciones de nivel superior ofrecen las mismas carreras, y no todos pueden mudarse o pagar un alquiler. Por eso, muchas elecciones también dependen de la disponibilidad de carreras en la zona, del costo del transporte o de las becas que existen.
Las universidades públicas, como la UNaM, tienen la misión de garantizar el derecho a estudiar, pero todavía hay desigualdades que hacen que no todos partamos desde el mismo punto. Pensar en esto también es parte de la elección: no se trata unicamente de qué queremos estudiar, sino de cómo podemos hacerlo posible.
Elegir una carrera también es una manera de imaginar quién queremos ser en el futuro. No se trata sólo de un título universitario o de un trabajo, sino de una forma de estar en el mundo.
Esa búsqueda es personal y lleva tiempo. No hay elecciones “correctas” o “equivocadas”, sino caminos distintos que se van armando con la experiencia. La buena noticia es que las decisiones se pueden revisar, cambiar y volver a pensar: no hay un único trayecto posible.

¿Los jóvenes (y sus familias) tienen un conocimiento real de la propuesta académica de la región y de la demanda laboral local o la elección se basa en tendencias externas?

Todavía falta mucho por conocer lo que se ofrece en Misiones, nuestra provincia cuenta con más de 250 propuestas educativas del nivel superior, y en la UNaM tenemos mas de 60 posibilidades educativas. Hay carreras muy interesantes, con salida laboral y

proyección, pero que no siempre son tan visibles. Parte de nuestro trabajo es justamente difundir la propuesta de la UNaM y de las instituciones de la región, mostrando que hay opciones de calidad sin tener que migrar.
A veces las decisiones se toman por lo que “se escucha” o por modas o tendencias que circulan y eso puede alejar a los jóvenes de oportunidades cercanas.

¿Existe una presión social por elegir carreras que garanticen un "éxito" rápido o un alto estatus social?
Sí, esa idea está bastante instalada. Vivimos en una cultura donde se valora la inmediatez y el éxito medido en términos económicos o de reconocimiento social. Pero la elección de una carrera no debería estar centrada solo en eso. El éxito también tiene que ver con sentirse en un lugar donde uno pueda crecer, aportar y disfrutar lo que hace.
Desde la orientación tratamos de correr el eje del “éxito rápido” para poner el foco en los procesos personales, en el aprendizaje y en la construcción de un sentido.

"Hoy se idealizan ciertas profesiones o estilos de vida, y parece que el éxito se alcanza de forma rápida o con poca preparación"

¿Cómo evalúas el rol de la familia en el proceso de elección de carrera? ¿Es un apoyo o una fuente de presión en la actualidad? ¿Cómo se aborda esto en la orientación?
La familia es el primer lugar donde aprendemos a mirar el mundo del trabajo y del estudio. Desde chicos escuchamos conversaciones, vemos cómo las personas adultas de nuestro entorno hablan de sus trabajos, de sus logros o de sus dificultades. Todo eso nos deja ideas sobre qué cosas son posibles para nosotros y sobre qué vale la pena hacer.
Muchas veces, sin que nos demos cuenta, aparecen frases o mandatos familiares que influyen en las elecciones vocacionales: “Tenés que estudiar algo con salida laboral”, “Seguí los pasos de tu mamá o tu papá”, “Elegí algo mas seguro”.
Estas ideas pueden generar presión o dudas si no coinciden con lo que realmente se desea.
Al mismo tiempo, la familia también puede ser un gran apoyo: brindar acompañamiento emocional, sostén económico o simplemente estar ahí para escuchar. Todo depende de cómo sea la dinámica familiar y de cuánto espacio haya para conversar sobre lo que cada uno quiere para su futuro.

El avance de la Inteligencia Artificial está transformando el mercado laboral. ¿Cómo afecta este factor a las decisiones de carrera de los jóvenes? ¿Muestran temor, entusiasmo o desconocimiento?
El avance de la Inteligencia Artificial está modificando las formas en que trabajamos, aprendemos y nos relacionamos con el conocimiento. Estas transformaciones generan oportunidades, pero también incertidumbre, especialmente entre los estudiantes que se encuentran en proceso de elegir una carrera.
Por un lado, la IA despierta entusiasmo por las nuevas profesiones o innovaciones que surgen, pero también provoca inquietud ante la posibilidad de que ciertos tipos de trabajos tradicionales desaparezcan o sufran grandes cambios.

Teniendo en cuenta los cambios tecnológicos y sociales ¿qué consejo le darías a un joven que busca una carrera con proyección a largo plazo, considerando que muchos empleos están en riesgo de automatización? ¿Qué importancia tienen las habilidades blandas?
Elegir una carrera con proyección a largo plazo no significa adivinar que carreras van a existir dentro de 20 años, sino aprender a adaptarse a un mundo que cambia constantemente. Las transformaciones tecnológicas modifican muchas tareas y profesiones, pero lo esencial sigue siendo desarrollar habilidades humanas que ninguna máquina puede reemplazar.

"Las transformaciones tecnológicas modifican muchas tareas y profesiones, pero lo esencial sigue siendo desarrollar habilidades humanas"

A veces, cuando pienso en esto, me pregunto que habrán sentido los artistas cuando apareció la primera cámara, muchos seguramente pensaron que el arte como tal podría desaparecer. Y, hace algunos pocos años atrás, cuando los celulares empezaron a incorporar cámaras muchos fotógrafos/as habrán pensado en que ya no haría falta su profesión. Sin embargo, esas profesiones se transformaron, y siguen existiendo. Lo mismo ocurrirá con muchas otras: lo que cambia son las formas, no los sentidos. Por eso, más que buscar una carrera “a prueba de inteligencia artificial”, hay que prepararse para seguir aprendiendo y reinventarse.
Las llamadas habilidades blandas (comunicación, empatía, trabajo en equipo, creatividad, resolución de problemas, pensamiento crítico, liderazgo, la toma de decisiones, etc.) son las que permiten integrar la tecnología sin perder el sentido humano del trabajo, y se desarrollan en la experiencia de compartir con otros/as.
El mejor consejo es elegir pensando en la posibilidad de crecer y encontrar sentido.
Las carreras del futuro no se definen solo por lo técnico, sino por la capacidad de aprender, crear y adaptarse con sensibilidad y curiosidad: experiencias propias humanas.

Fotografías: Ana Victoria Espinoza