Opinión
Ciencia para la sociedad, en los tiempos que corren
Por Miguel Riquelme - Neociencia
Desde el inicio de la modernidad, la ciencia comenzó a ser vista como el motor del desarrollo, un símbolo de progreso. Se estableció una relación profunda entre la ciencia y el desarrollo humano y social. Gradualmente, la ciencia comenzó, también, a evaluarse según su mayor o menor impacto práctico.
Se espera, entonces, que la universidad produzca conocimiento útil y también que forme personas capaces de satisfacer las demandas de un mundo laboral moldeado por la ciencia y la tecnología.
Hoy nos encontramos en un período de enormes cambios y transformaciones que, sin duda, afectarán profundamente el nexo ciencia-sociedad.
Este problema, se puede abordar desde diferentes perspectivas.
Primero, sin embargo, es necesario aclarar que lo que aquí se entiende por ciencia no se refiere únicamente a las ciencias exactas, sino, también a las ciencias que abordan las relaciones humanas.

Sociedad en transformación
El primer elemento que se destaca en el panorama social actual es la velocidad y la permanencia de las transformaciones. Cambios que antes habrían llevado décadas o incluso siglos ahora se completan en un lapso muy breve. Además, las transformaciones se han vuelto permanentes.
El segundo aspecto es el crecimiento de la cantidad de conocimiento e información disponible en la actualidad. La humanidad necesita especializarse, tomar decisiones y elegir segmentos cada vez más restringidos de la realidad en los que concentrar su conocimiento.
En tercer lugar, el mundo contemporáneo se caracteriza por una enorme capacidad para almacenar y transmitir conocimiento e información en un espacio y tiempo cada vez más reducidos. Países, comunidades, empresas e incluso individuos se han vuelto completamente interdependientes.
Entonces, la capacidad de producir conocimiento es uno de los factores determinantes en la distribución del poder económico a nivel global. Los países con los mayores niveles de producción de conocimiento se encuentran a la vanguardia de la economía.

Aportes
Solo como una muestra mínima, si tomamos el mundo de la yerba mate, veremos que en la UNaM, desde siempre, se han realizado estudios sobre todos los aspectos posibles, del producto y su realidad social. Dos ejemplos recientes:
- El estudio del genoma de la yerba mate realizado por el genetista Maximiliano Rossi, Formado en la UNaM, quien identificó los genes y la vía de producción de la cafeína para lograr una producción regulada y posible desarrollo de plantas descafeinadas.
- El trabajo de Diana Haugg. Investigadora de la UNaM CONICET, “Cosechar y cuidar, Trabajo, género y luchas en la cosecha de yerba mate” que contiene un recorrido histórico donde se analizan, los cambios, permanencias, luchas y estrategias desplegadas por las mujeres tareferas en la Provincia de Misiones.
En palabras de Castells, «el papel estratégico de la tecnología y la información en la productividad de la economía y la eficacia de las instituciones sociales transforma las fuentes de poder dentro y entre las sociedades» (Castells, 1996, p. 15). Paralelamente a los grandes beneficios aportados por la ciencia, la explosión del conocimiento se ha centralizado en unos pocos países. En ese contexto, producir, vincular, transferir y divulgar conocimiento, son tareas centrales, para nuestras universidades.