Facultad de Arte y Diseño
La formación en diseño y educación para construir mundos
Por Ariadna Casabone
Dos graduados cuentan su experiencia en la universidad como estudiantes, los desafíos actuales y cómo el paso por la universidad pública dejó huellas en sus identidades personales y profesionales.

Marcia Proenza es profesora en educación tecnológica y actualmente ejerce la docencia en distintos niveles educativos, formando parte de iniciativas incipientes de investigación educativa situada, en articulación con la Red de Investigación Educativa de Misiones (REDINE) así como en proyectos vinculados a innovación tecnológica con perspectiva social en el territorio.
Por su parte, Juan Vera es diseñador industrial. Actualmente se encuentra trabajando de su profesión en una empresa de ingeniería eléctrica y automatismo industrial, elaborando proyectos, atendiendo al desarrollo de los mismos y realizando gestión de ventas de los productos y servicios.
“Uno de los retos del diseño industrial es transformar los modelos actuales de producción y consumo” - Juan Vera
Proyecto de vida
Marcia y Juan son los primeros graduados universitarios de sus familias. Recuerdan con alegría su transitar por la facultad, cómo era estudiar en el silencio de la biblioteca regional, solicitar turnos en la sala de informática para hacer los trabajos o bien organizar grupos de estudio en los albergues universitarios.
Las tutorías entre pares junto a todas las actividades que eran parte de la cotidianeidad fueron generando en ellos una red de vínculos que jugaron y juegan un papel importante.
En relación a esto, Marcia cuenta: “Este camino marcó profundamente mi trayectoria. Más allá de lo académico, aprendí que la educación pública también enseña a construir en colectivo, a sostenernos entre todos y todas, a no dejar a nadie atrás”.
En el caso de Juan, proveniente de otra provincia, significó un enorme desafío estar lejos de su familia y vivir solo, pero encontró en la Facultad de Arte y Diseño (FAyD) el espacio cálido necesario para hacer esos amigos que lo acompañaron y sostuvieron en esa etapa de su vida.
“Más allá de lo académico, aprendí que la educación pública también enseña a construir en colectivo, a sostenernos entre todos y todas, a no dejar a nadie atrás” - Marcia Proenza
Desafíos actuales de la profesión
Juan cuenta que la universidad le dio las herramientas necesarias para poder ejercer su profesión de la mejor manera y con una mirada nueva e innovadora en su ámbito; hoy en día encuentra una mayor apertura de las empresas para aceptar y apoyar a profesionales de la zona.
Desde su experiencia, comenta que en la actualidad el desafío de los profesionales del diseño es estar en constante aprendizaje académico y tecnológico para poder dar mejores respuestas a los desafíos que se encuentran en cada ámbito laboral: “Ante la complejidad del contexto actual, en donde la sostenibilidad es la única alternativa para pensar en un futuro posible, uno de los retos del diseño industrial es transformar los modelos actuales de producción y consumo”.
En el campo de la docencia y educación tecnológica, Marcia sostiene que los desafíos son complejos en este mundo cambiante, pero a su vez nos invitan a pensar nuevas oportunidades de enseñar y aprender con tecnologías, repensar las prácticas educativas desde una posición crítica y comprometida: “Formarse en la universidad pública significa también formarse en una conciencia crítica, abierta al debate sobre ética, equidad y apropiación tecnológica”.
Abriendo caminos
“La universidad pública argentina funciona como una herramienta clave para la equidad social, movilidad y desarrollo regional”, expresa Marcia.
La profesora asegura que en la universidad pública, la educación es un derecho y también una responsabilidad colectiva, es un espacio donde circulan saberes, donde se emancipan pensamientos y donde nace la potencia de lo común. Es por ello que invita a quienes están iniciando su trayecto formativo que participen de proyectos de extensión universitaria, redes de investigación y acciones con la comunidad como una forma profunda de vivir la universidad, que se involucren activamente en tender puentes entre los que se aprende en las aulas y las realidades de sus barrios, escuelas, organizaciones en el territorio. “La UNaM no solo me formó en contenidos técnicos y pedagógicos. ¡Sino que me formó para la vida! Me conectó con redes humanas, proyectos reales y escenarios educativos diversos”, describe agradecida.
En este sentido, Juan recomienda a los estudiantes a cuidar el bienestar físico-mental y a participar en actividades culturales y socio comunitarias, ya que estas experiencias le ayudaron a comprender más profundamente las dinámicas sociales y culturales de su entorno permitiendo tener un pensamiento más crítico y un compromiso social activo.