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Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales

La universidad como motor de cambio

Por Marcos Tassi

Cuatro egresados comparten sus vivencias y el profundo impacto que la educación pública tuvo en sus vidas, demostrando que el acceso a la formación de calidad es clave para un futuro mejor.

La Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales (FHyCS) cuenta con 18 carreras, licenciaturas, profesorados y tecnicaturas, además de numerosas extensiones áulicas en toda la provincia de Misiones, permitiendo que miles de personas cuenten con la posibilidad de realizar una carrera universitaria.
La UNaM trasciende la simple formación académica y se convierte en un verdadero agente de transformación social. Las historias de sus graduadas y graduados son la prueba viva de este impacto.

Cristian Leonardo Stuckert, egresado como profesor en Educación Especial en la extensión áulica de Campo Viera, personifica la resiliencia y la dedicación.
Su camino hacia la profesión estuvo marcado por un gran esfuerzo. "Ingresar a la UNaM fue, para mí, mucho más que comenzar una carrera universitaria: fue la oportunidad de cambiar mi realidad y abrir un camino profesional que parecía inalcanzable", relata Stuckert.
Su rutina durante los primeros años consistía en trabajar en la cosecha de yerba mate de 4 a 16, para luego caminar siete kilómetros hasta el centro del municipio y conectarse al Wi-Fi de la municipalidad, asistiendo así a sus clases virtuales.

A pesar de las adversidades, destaca el valioso acompañamiento del equipo docente. "Lo que destaco especialmente de mi paso por la UNaM es la disposición constante de los docentes", afirma, señalando que el apoyo para comprender los contenidos y las clases de refuerzo fueron clave para alcanzar el objetivo común, graduarse.
“Poder estudiar una carrera de grado en mi propia localidad me abrió muchas puertas en el ámbito laboral. Gracias a la formación recibida, pude comenzar a aplicar estrategias profesionales en el campo de la discapacidad dentro de los establecimientos en los que hoy trabajo”.
Actualmente, se desempeña como docente titular en un establecimiento privado en Oberá y en procesos de integración escolar, aplicando todo lo aprendido con compromiso y vocación.
"A quienes hoy dudan sobre si estudiar una carrera universitaria o no, especialmente a los jóvenes de Misiones, les digo con total convicción: no teman al esfuerzo ni al éxito", concluye y añade: “La UNaM no solo me brindó un título, me regaló la posibilidad de soñar en grande y de concretar esos sueños”.
El profesor de portugués, César Anderle, también resalta el poder transformador de la educación. Originario de una familia de pequeños agricultores, fue la primera generación de universitarios en su hogar.
Para César, "la docencia para mí significa transformación porque por medio de ella se logra liberación, se transforman vidas, se proyectan y se concretan sueños".
Anderle subraya que la UNaM no sólo le brindó una formación académica de excelencia, sino que también le abrió los ojos a una nueva perspectiva del mundo. "La universidad no solo me brindó formación académica de excelencia sino también compartí valores, ideales, amistades, experiencias, lo que me permitió ver al mundo desde otra óptica", explica y se declara un férreo defensor de la universidad pública, laica y gratuita.
Carolina Pedrozo, egresada como profesora en Educación Especial, describe su paso por la UNaM como una experiencia "profundamente transformadora y enriquecedora". Más allá del conocimiento, destaca la importancia del espacio de crecimiento personal y el fortalecimiento de los vínculos con sus compañeros. "Los aspectos de mi formación que considero clave son las experiencias prácticas y la teoría sólida que permitieron darme herramientas para desempeñarme en las áreas vinculadas a la gestión, la planificación y la educación, dentro de la economía, la administración y la contabilidad", detalla Pedrozo.
Y añade: “Antes veía el título como una meta laboral, pero con la experiencia se superaron mis expectativas. Quería ser buena profesora como los que tuve y dejar una huella positiva en cada estudiante”

Para ella, la formación le otorgó seguridad y adaptabilidad, permitiéndole liderar proyectos interdisciplinarios. "La UNaM amplió mi mirada, me comprometió con mi entorno y me dio herramientas para transformar realidades desde la educación", sostiene, y anima a los futuros estudiantes a perseverar, confiando en la calidad educativa de la institución.
El impacto de la UNaM también se refleja en la historia de Lucas Fioravante, técnico en Comunicación Social. Su testimonio ilustra cómo la educación superior puede ser un camino de redención y progreso. 

"El título para mí significa todo un logro, tanto personal como colectivo, ya que fue el cúmulo de mucho esfuerzo, de mucha ayuda", comenta Fioravante.
En su caso, la universidad le brindó un cambio de vida radical. "Yo vengo de ser vendedor de la calle, pensé en rendirme, pensé en no recibirme y trabajar de lo que podía, pero gracias a la ayuda y contención social que tuve dentro de la Facultad, pude recibirme", confiesa. Para él, la educación universitaria es una puerta que "les va a abrir la mente y le van a cambiar la forma de pensar".
Estas historias de superación son un claro reflejo de cómo la universidad no solo forma profesionales, sino que empodera a las personas para que puedan transformar sus propias vidas y, a su vez, contribuir al desarrollo de sus comunidades.