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La historia de Karaí

"Un proceso largo que valió la pena"

Por Marcos Tassi y Ana Victoria Espinoza

Aníbal González se graduó este año y se convirtió en el primer licenciado en trabajo social de la comunidad mbya guaraní. En el camino enfrentó obstáculos y hoy agradece a la universidad pública.

Tras un largo proceso, Aníbal González se convirtió en el primer graduado de una comunidad mbya guaraní de la Licenciatura en Trabajo Social. Un camino que comenzó con muchas incertidumbres pero una certeza, convertirse en un profesional. Karaí Miri es su nombre sagrado en guaraní y durante una amena conversación, contó parte de su trayecto.
De muy chico su comunidad lo adoptó cuando perdió a sus padres, a quienes está profundamente agradecido porque fueron el motor para no bajar los brazos.

Además, durante su transitar por la UNaM, pudo acceder a becas de albergue, comedor, pasajes y apuntes. Por eso, Aníbal expresa un profundo reconocimiento a la universidad pública que lo abrazó desde que decidió seguir una carrera universitaria.
Actualmente se desempeña en la Dirección Provincial de Asuntos Guaraníes, integró proyectos de alfabetización y promoción de carreras, donde uno de sus objetivos fue que su comunidad conociera las carreras de la UNaM y las posibilidades que brinda la universidad. También hace dos años ejerce como docente auxiliar indígena en la Escuela Nº 44 de San Ignacio. A su vez, sigue aportando en Facultad de Humanidad y Ciencias Sociales para que más estudiantes guaraníes puedan ingresar a la universidad.

Barreras que atravesó

Oriundo de Perutí, cargado con una mochila llena de anhelos y sensaciones cruzadas, Aníbal enfrentó múltiples barreras, desde lo económico y el lenguaje hasta la mirada de otras personas que no comprendían su forma de desenvolverse en la cotidianidad.
Junto a su hermano Martín, que pronto también culminará la carrera, comenzaron a cursar en la UNaM siguiendo con el legado de su padre que les decía que "de grande tenían que ser doctor o abogado” que eran las profesiones que él conocía.
Una de las mayores dificultades fue la lengua, esto dificultó la lectoescritura de textos académicos y trajo aparejado discriminación por parte de algunos compañeros: "Nos decían que eramos muy pocos participativos en las clases, que no hablábamos mucho porque nosotros no hablamos mucho porque manejamos muy poco la lengua, todavía nos cuesta".
"En la lectura también, la lectura de los materiales, de los textos que ocupamos en la carrera, por ahí son textos académicos que nos cuestan, no solo a nosotros como pueblo indígena, sino a muchos que vienen de una escuela donde tienen poca preparación o les cuesta mucho porque en la familia no se tiene ese hábito de lectura y eso nos dificulta para estudiar y la lengua española también nos cuesta un poco”, expresa Aníbal.
Y luego recuerda: “Por ahí en la exigencia académica, hay momentos que uno quiere dejar la carrera porque es complicado, pero esa relación amigable con los profesores y profesoras nos ayudó a seguir con la carrera, sabiendo que no es tan fácil, pero entendiendo también que hay personas de la universidad que quieren que terminemos y viendo a nuestro pueblo que están esperando que nosotros terminemos la carrera para poder aportar y ayudar mejor a nuestras comunidades, eso nos motiva”.

El aporte de la cultura guaraní

Durante los años de cursada, Aníbal se hospedó en una de los albergues del barrio del Campus de la UNaM. Allí compartió sus días con su hermano Martín y otros estudiantes guaraníes de diferentes municipios.
“La convivencia es muy buena. Nos organizamos en la casa y el barrio es muy tranquilo. Cuando nos quedábamos los fines de semana, nos juntábamos con los compañeros de acá, jugábamos al fútbol o al voley. Vivimos muy bien con los compañeros”, destaca el reciente graduado.

Aníbal sostiene que la cultura guaraní puede aportar a la universidad una mayor pluralidad e interculturalidad, dado que se pueden abordar creencias, cosmovisiones y conocimientos ancestrales que hoy en la académica no se consideran como válidos. Por ejemplo, la medicina tradicional o la educación indígena que se construye en conjunto con la comunidad y participan entre niños grandes y ancianos de la comunidad para aprender el conocimiento sobre una temática que es importante para la cultura.

¿Qué apoyos te brindó la universidad?

Para mí la educación pública, inclusiva y de calidad es muy significativa, no solamente para pueblos originarios, sino para muchos sectores que venimos de muy abajo con pocos recursos. Nos abre esta gran puerta para formarnos como profesionales y adquirir conocimientos técnicos, que muchas veces nos hace falta a muchos de los pueblos para ir mejorando y aplicando en la comunidad de donde venimos y para ir resolviendo las problemáticas sociales que hoy en día vemos por todos lados.

La facultad siempre está a disposición para visibilizar nuestras demandas, ya sea sobre los territorios y el derecho a la educación de calidad. Muchas comunidades siguen pidiendo una escuela para sus niños de la comunidad para que no tenga que viajar muchos kilómetros para asistir a una escuela primaria, para visibilizar y también tratar de interculturalizar la universidad, para que la universidad sea más inclusiva, para que los pueblos indígenas tengan ese espacio de acompañamiento en su proceso educativo.

Un mensaje para quienes sueñan con seguir estudiando

Quiero decirles también a los jóvenes de la comunidad mbya que están cursando el nivel secundario o están iniciando una carrera o por iniciar una carrera del nivel superior, que tengan en cuenta que nosotros como pueblo originario tenemos mucha capacidad, tenemos una inteligencia suficiente para empezar una carrera y poder cursar lo que nos guste para aportar a nuestra comunidad, para poder incentivar a nuestros jóvenes y para ayudar a nuestras familias.
Estoy muy agradecido con la Universidad Nacional de Misiones. Me ha tenido en cuenta como pueblo originario sin discriminación. También quiero seguir aportando para que más jóvenes puedan venir a estudiar.